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Mi hijo ha sido diagnosticado con reflujo gastroesofágico. ¿Debe dejar la lactancia materna?

Según Zonapediatrica.com, "Se denomina reflujo gastroesofágico al pasaje del contenido del estómago al esófago capaz de producir síntomas que van desde la simple regurgitación (presencia de contenido gástrico en la boca del niño) hasta vómitos u otros tipos de trastornos (alteraciones en el crecimiento, síntomas respiratorios, etc). Como regla general podemos decir que gran cantidad de niños menores de 12 meses presentan en menor o mayor grado reflujo gastroesofágico y que en la mayoría de los casos no requiere tratamiento o sólo de medidas simples ya que va disminuyendo a medida que el niño crece. Este tipo de reflujo llamado fisiológico no repercute sobre el crecimiento y desarrollo del niño y por ende no requiere de estudios ni de medicación específica ya que es un cuadro autolimitado que se resuelve entre los 9 y 24 meses de vida"

     Lo interesante, es que estamos conociendo casos de Reflujo, en pequeños amamantados exclusivamente. Esto llama nuestra atención, pues sabemos que las fórmulas artificiales incrementan el riesgo de sufrir reflujo. Ante esta situación, enumeramos algunas causas que pueden ocasionar Reflujo Gastroesofágico en bebés lactantes:

  • Llenar el estómago del bebé en exceso. Cuando el bebé toma  más teta de la que cabe en su pequeño estómago. Esta causa es poco común porque generalmente el bebé suelta la teta al estar satisfecho.
  • Reflejo fuerte de eyección de la leche de la  madre, lo cual impide al bebe regular la cantidad y flujo de leche que toma.
  • Inhalar o exhalar con fuerza. Esto ocurre al llorar con fuerza, al tener hipo fuerte y frecuente, al tener infecciones respiratorias, y en niños que han sido colocados en ayuda artificial para respirar.
  • Colocación de tubos nasogástricos en bebes prematuros o con problemas al nacer. Debilita es Esfinter esofágico.
  • Alergia a los alimentos ingeridos por la madre, en especial la leche de vaca.
  • Hernia Hiastal, donde el esfínter esofágico inferior, sale hacia arriba por el diafragma, hacia la cavidad superior, predisponiendo al reflujo.

     Según La Liga de la Leche, los síntomas son:

"Los síntomas del reflujo varían desde vomitar, hasta dificultad para respirar. Un cuestionario que se desarrolló para ayudar a los médicos a diagnosticar esta enfermedad (Orenstein et al 1996) reveló que los siguientes comportamientos son un importante indicativo de reflujo:

  • escupir leche más de tres veces al día,
  • escupir más de una cucharada,
  • dolor asociado con el vómito,
  • llanto después de tomar los alimentos,
  • llanto durante más de tres horas al día,
  • arqueo de la espalda y apnea (suspensión temporal de la respiración),
  • cianosis (una decoloración azul-grisáceo de la piel causada por falta de oxígeno).

     Los bebés pueden entrar en un patrón de tomas frecuentes y cortas, quitándose y poniéndose al pecho en un intento de aliviar su dolor, o pueden llegar a rechazar totalmente la toma. La dolorosa sensación de ardor estomacal que los adultos conocen como acidez estomacal o pirosis, provoca que los bebés estén inquietos y lloren durante la hora posterior a su toma. Esto también puede ocasionar que despierten frecuentemente durante la noche. Cuando el contenido del estómago irrita la traquea o se aspira (inhala) hacia el interior de los pulmones, entonces se puede presentar ahogamiento, apnea, cianosis o neumonía (Orenstein y Orenstein 1988.)

 Un bebé que simplemente escupe frecuentemente pero está contento y gana peso, no tiene mayor problema que el lavado frecuente de su ropa. Un bebé que sufre dolor y no gana peso, o que no respira adecuadamente y muestra señales de estar enfermo, debe diagnosticarse y tratarse adecuadamente."

¿Que podemos hacer para manejar esta situación?

     En muchos casos, el reflujo va cediendo con el tiempo. Sin embargo, podemos tomar algunas medidas para ayudar a nuestro bebé:

  • Prueba con tomas más cortas, pero más seguidas. La sobrealimentación provocada por un suministro de leche demasiado abundante o un reflejo de eyección de la leche demasiado fuerte puede provocar vómito e incomodidad durante la toma.
  • La lactancia en sí es un tratamiento para el reflujo. Los doctores a menudo recomiendan tomas breves y frecuentes para promover la motilidad y vaciado gástrico.
  • Mantén al bebé en una posición más vertical tanto durante la toma, como después de la misma. Se recomienda que el bebé se sostenga en un ángulo de 45 a 60 grados mientras amamanta y que las tomas horizontales se eviten por completo. Entre tomas, el bebé puede sostenerse en posición vertical mediante el uso de cargadores, porta bebés suaves o porta bebés rígidos. Sin embargo, no se debe permitir que el bebé cuelgue fláccidamente, por lo cual se requiere de mucho cuidado y quizá del uso de sostenedores para mantenerle en la posición adecuada. También puede funcionar bien el descansar en ángulo sobre el pecho de alguien.
  • Dale teta al bebé aún cuando no exprese hambre. Succionar un seno "vacío" o hasta un chupo de entretención ayuda al generar saliva (la cual neutraliza el ácido) y promueve la peristálisis (el movimiento involuntario similar al movimiento del oleaje en el tracto gastrointestinal el cual mueve los alimentos hacia delante) lo cual ayuda a que el estómago se vacíe con mayor rapidez.
  • Evita comer leche de vaca y sus derivados. Ya que varios estudios muestran una fuerte conexión entre el reflujo y la alergia a la leche de vaca (Iacono et al 1996), el manejo de la dieta puede resultar ser muy efectiva contra esta enfermedad. Otros ofensores comunes son la soya, el huevo y el trigo. La eliminación durante dos semanas de todos los productos lácteos en la dieta de la madre produce frecuentemente una mejora notable en el bebé que sufre de alergia a la leche de vaca.
  • Elimina la cafeína y la nicotina.También el consumo excesivo de cafeína por parte de la madre (la cual relaja el LES) puede provocar problemas para algunos bebés, lo mismo es cierto en cuanto a la exposición al humo de cigarrillos (Alaswad et al 1996).
  • Se pueden utilizar ciertos medicamentos en conjunto con otros tratamientos. Éstos incluyen medicamentos que actúan en contra de los ácidos estomacales, disminuyen la producción de ácidos, promotores de la motilidad gástrica (el movimiento de los alimentos del estómago hacia los intestinos) o el incremento del tono del esfinter esofágico.
  • Muchos médicos recomiendan el uso de tomas más espesas. Sin embargo, estas tomas no siempre ayudan (Bailey et al 1987), pueden interferir con la lactancia y aumentar el riesgo de alergias a ciertos alimentos. Algunos estudios han demostrado que las tomas más espesas pueden tener un efecto adverso en el crecimiento de algunos bebés, aumentando el riesgo de problemas respiratorios (Orenstein et al 1992). Debido a que las tomas más espesas permanecen más tiempo en el estómago, pueden de hecho provocar más reflujo. Por esta razón, las madres deben considerar sus opciones cuidadosamente antes de decidirse a utilizar tomas más espesas. Si una madre quiere probarlo, puede utilizar su leche extraída y espesarla con cereal y ofrecerla al bebé por medio de una cuchara antes de su toma normal en el seno.

     Los estudios demuestran que los bebés alimentados con leche artificial exhiben con mayor frecuencia síntomas de reflujo en comparación a los bebés amamantados. El destetar al bebé no debe considerarse como una buena solución al problema del reflujo. Los bebés que están retrasados en su crecimiento deben evaluarse en búsqueda de enfermedades subyacentes. En muchos casos el reflujo puede controlarse a través de un buen manejo de la lactancia, posicionamiento, la dieta de la madre y educación. Cuando estos pasos no ayudan en la solución del problema, quizá se necesiten llevar a cabo más pruebas y buscar otras opciones de tratamientos.

Equipo Editorial de PreguntaMama.com

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