Mi bebé está congestionado ¿qué puedo hacer para ayudarlo?

Pregunta completa: Hola me bebé tiene 7 meses y está congestionado que me recomienda hacer en este caso o que gotitas puedo darle.

Respuesta:

Hola querida mamá, muchas gracias por contactarnos. Esperamos poder ayudarte con la siguiente información y que tu pequeño se mejore pronto. Ten siempre en cuenta que debes asistir a los controles regulares con su pediatra y nunca medicar a tu bebé sin las indicaciones adecuadas de un especialista médico.

Sabemos lo agobiante que es cuando nuestros hijos se enferman o pasan por condiciones de salud incómodas. Por eso, es bueno mantenernos informados y conocer cuáles son las pautas que podemos cubrir y en qué momento debemos acudir con un especialista.

Causas de la congestión en bebés

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La congestión nasal es un síntoma que puede ser muy común, especialmente en niños menores de 3 años. Aunque las causas son muy variables, generalmente se asocia al desarrollo del sistema inmunitario, el cual comienza a crear defensas para los virus comunes. Sin embargo, existen otras posibles razones por las cuales un niño puede presentar congestión.

En estudios como el de Chirico y su equipo (2014), se afirma que la obstrucción nasal y la rinorrea en bebés se deben principalmente a infecciones víricas y alergias. En el caso de infecciones víricas, estas suelen localizarse únicamente en las vías respiratorias superiores, lo que ocasiona la respuesta inmune de las mucosas respiratorias y por ende, la producción de mocos y congestión.

¿Cómo se trata la congestión nasal en bebés?

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En general, existen pocos y limitados tratamientos para tratar afecciones respiratorias y congestión nasal en niños menores de 4 años. Por ello, se deben evitar medicamentos comunes para resfriado y jarabes para la tos, en especial sin la supervisión médica adecuada. A pesar de esto, sí existen algunos tratamientos y procedimientos seguros que se pueden llevar a cabo desde casa, como los lavados nasales.

Las opciones no farmacológicas para tratar la congestión en bebés y niños lactantes se han probado en estudios como el de Chirico y colaboradores (2014), demostrando que pueden ser muy eficaces y seguros, en especial los lavados con solución fisiológica hipertónica o isotónica.

El uso de este tipo de tratamientos se encuentra muy extendido y resulta en la mayoría de los casos, un apoyo terapéutico valioso que puede llegar a reducir la necesidad de usar fármacos como antihistamínicos, antibióticos y descongestionantes corticosteroides.

¿Cómo ayudar a mi bebé congestionado?

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Como hemos mencionado, el uso de medicamentos para tratar la congestión nasal en bebés se encuentra limitada y, además, no se recomienda emplear ningún tratamiento farmacológico sin supervisión médica. A pesar de esto, si existen algunas cosas que podemos hacer para aliviar la incomodidad relacionada con la obstrucción de las vías respiratorias superiores.

Algunas recomendaciones incluyen mantener al bebé con una ligera inclinación, con la cabeza un poco más elevada que los pies. De esta manera, la mucosidad acumulada en los senos paranasales puede drenarse por acción de la gravedad. Esto debe realizarse siempre y cuando el bebé se encuentre despierto y bajo supervisión de sus cuidadores.

Cuando el bebé está dormido, deben seguirse las pautas de sueño seguro, con la cuna despejada de objetos como almohadas y en posición horizontal, preferentemente boca arriba. Si tu pequeño ha comenzado con la alimentación complementaria, puedes animarlo para que consuma mayor cantidad de agua. Esta servirá como un diluyente de la mucosidad y facilitará su expulsión.

Soluciones con vapor para bebé congestionado

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En algunos casos, se pueden usar vaporizaciones para mantener húmedas las fosas nasales y mucosas respiratorias superiores. Para ello, existen dispositivos seguros y especializados como vaporizadores o humificadores que liberan el vapor de forma controlada. Estos dispositivos pueden ubicarse cerca de los bebés pero fuera de su alcance y siempre bajo la supervisión de los adultos.

No es recomendable utilizar vaporizaciones de forma seguida, para que no se acumule la humedad en el ambientey propicie el crecimiento de microorganismos como el moho. Además, las vaporizaciones se hacen con agua templada o fresca, nunca caliente, para evitar quemaduras o irritaciones en las vías respiratorias.

Lavado nasal con solución fisiológica

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Según diversos especialistas como Principi y Esposito (2017), el lavado nasal es una práctica antigua que permite irrigar las vías respiratorias superiores con distintas soluciones. En general, se emplean soluciones fisiológicas o con sal de mar y es empleada para tratar la congestión, rinosinusitis, rinitis alérgica y como complemento de tratamiento contra infecciones virales o bacterianas.

Este procedimiento se prescribe frecuentemente en la práctica clínica diaria, aunque gran parte del personal de salud no suele describir los pasos o especificaciones del lavado nasal. Los análisis realizados sobre este tratamiento indican que son bastante eficaces para lidiar con afecciones sinonasales, aunque se deben tomar ciertas medidas y recomendaciones para hacerlo de manera segura y efectiva.

En muchos casos, el lavado nasal se recomienda además, como una forma de prevenir la complicación de condiciones como rinitis alérgica estacional en bebés y niños pequeños. En trabajos como el de Garavello y colaboradores (2003), se encontró que los niños con cuadros alérgicos y congestión que son tratados con lavados nasales de soluciones hipertónicas, requieren menos intervenciones con fármacos y presentan menos congestión nasal durante las estaciones asociadas con resfriados y alergias al polen.

Indicaciones del lavado para bebé congestionado

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En muchos casos, se suele creer que este tipo de procedimientos resultarán intolerables para los bebés y niños, por lo cual se evita su recomendación por parte del personal médico. Sin embargo, Jeffe y compañeros (2012) han demostrado en su trabajo que en la mayoría de los casos, los lavados nasales con solución salina son bien tolerados por los niños y sus padres y suponen un tratamiento muy favorable y seguro contra la congestión nasal.

Por otro lado, Li y colaboradores (2019) indican que aunque los tratamientos farmacológicos con corticosteroides intranasales pueden ser eficaces, el empleo de procedimientos como los lavados mejora significativamente la situación de congestión, disminuyendo la dificultad respiratoria y suponiendo un alivio para los bebés y sus padres. Además, se ha demostrado que las soluciones hipertónicas, con una concentración salina mayor a 0,9%, son más eficaces que aquellas isotónicas (con soluciones menores o iguales a 0,9%).

En general, se pueden hacer irrigaciones nasales con monodosis de suero, que se vierten sin presión en cada fosa nasal a modo de gotas; también existen los spray nasal o dispositivos que expulsan con fuerza una determinada cantidad de solución salina. Sin embargo, una de las opciones más empleadas es la jeringa y las soluciones fisiológicas. De esta manera, es posible controlar la cantidad de solución que se empleará, así como la presión con que se introduce dicho líquido a la nariz.

En este último caso, se recomienda emplear al menos dos jeringas, una para extraer la solución de su envase y otra para verter dicha solución en la fosa nasal del bebé. De esta manera, se evita la contaminación del envase y la solución, en el caso de que la congestión sea causada por una infección vírica.

Procedimiento

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En bebés mayores de 6 meses, se suele usar entre 5 y 8 ml de solución para llevar a cabo el lavado. Para ello, se procede a extraer de manera segura y con la mayor esterilidad posible, la solución desde su envase. Luego esta solución puede trasvasarse a otra jeringa de tamaño apropiado.

Los lavados nasales pueden considerarse un procedimiento equivalente a sonarse la nariz con un pañuelo. Por esta razón, puede realizarse varias veces en el día, según sea necesario. En general, se realiza antes de las comidas y de ir a dormir.

En bebés pequeños, se puede realizar el procedimiento acostados, sujetándolos bien e inclinando su cabeza hacia el lado contrario de la fosa en la que se introducirá la solución. También se puede mantener al bebé sentado sobre las piernas de la persona que realizará el procedimiento y sujetar su cabeza de forma firme.

Seguidamente, se introduce la jeringa con el suero fisiológico en una de las fosas del bebé, de manera que si se introduce en la fosa derecha, la cabeza debe estar inclinada hacia el lado izquierdo y ligeramente hacia adelante. El contenido de la jeringa debe liberarse de manera determinada y continua. Gran parte del líquido debería salir por la fosa nasal contraria, aunque también puede ser tragada por el bebé, pero esto no representa ningún peligro. El procedimiento se repite con la otra fosa nasal.

Si deseas visualizar mejor como realizar este procedimiento, puedes ver los siguientes videos del Centro de fisioterapia, osteopatía y movimiento Davinci https://www.youtube.com/watch?v=EroBgvtDmSI (Claves para una buena limpieza nasal) y de Rehaliza Health Solutions https://www.youtube.com/watch?v=FsSOs3Jrkw8 (5 cosas que hay que evitar al realizar lavado nasal)

¿Cuándo hacer el lavado y con que frecuencia?

bebé congestionado

Como hemos mencionado, el lavado nasal puede realizarse varias veces al día, según el nivel de congestión que presenta el bebé. Se recomienda hacerlo principalmente antes de dormir y de cada comida. Además si se le ha indicado algún tratamiento con antialérgicos nasales, se puede realizar un lavado previo para que el fármaco sea mejor absorbido por las mucosas. Recuerda que siempre debes comentar y pedir la recomendación de un médico especialista para llevar a cabo cualquier tratamiento farmacológico, así como acudir con un doctor si tu bebé presenta síntomas como fiebre recurrente y dificultad respiratoria.

Más información en: 

Chirico, G., Quartarone, G., & Mallefet, P. (2014). Nasal congestion in infants and children: a literature review on efficacy and safety of non-pharmacological treatments (congestionado). Minerva pediatrica, 66(6), 549-557.

Garavello, W., Romagnoli, M., Sordo, L., Gaini, R. M., Berardino, C. D., & Angrisano, A. (2003). Hypersaline nasal irrigation in children with symptomatic seasonal allergic rhinitis: a randomized study (congestionado). Pediatric allergy and immunology, 14(2), 140-143.

Jeffe, J. S., Bhushan, B., & Schroeder Jr, J. W. (2012). Nasal saline irrigation in children: a study of compliance and tolerance (congestionado). International journal of pediatric otorhinolaryngology, 76(3), 409-413.

Li, C. L., Lin, H. C., Lin, C. Y., & Hsu, T. F. (2019). Effectiveness of hypertonic saline nasal irrigation for alleviating allergic rhinitis in children: a systematic review and meta-analysis (congestionado). Journal of clinical medicine, 8(1), 64.

Principi, N., & Esposito, S. (2017). Nasal irrigation: an imprecisely defined medical procedure (congestionado). International journal of environmental research and public health, 14(5), 516.

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