Cólicos del bebé lactante

Los cólicos del bebé lactante se consideran como un síndrome o condición bastante común entre los bebés, especialmente durante sus primeros meses de vida. Demirel y colaboradores (2018) indican que esta condición se ve muy acentuada entre las dos semanas y los cuatro meses de vida, con una mayor frecuencia durante las noches.

Algunas de las características de los cólicos del bebé lactante son síntomas como estirones y tensión de extremidades, puños fuertemente apretados y llanto excesivo. Estos signos del malestar aparecen la mayoría de las veces con rasgos paroxíticos. Esto significa que ocurren de manera brusca y pueden ser eventos intermitentes que se acompañan de movimientos y tensiones corporales poco comunes (Demirel et al., 2018).

¿Son comunes los cólicos del bebé lactante?

cólicos

La frecuencia y prevalencia de los cólicos del bebé lactante son aspectos debatibles y un poco inciertos, debido a que muchas familias lidian con este trastorno sin conocer con certeza de qué se trata. Didisen et al. (2020) estiman que entre el 10 y 30% de los niños en sus primeros 3 meses de vida, pueden presentar esta condición. Por otro lado, otros investigadores afirman que los cólicos aparecen hasta en el 40% de los bebés lactantes.

Asimismo, el experto en pediatría Peter Lucassen, indica que alrededor del 17% de las familias (1 de cada 6) llevan a sus bebés a consulta pediátrica debido a síntomas relacionados con los cólicos del bebé lactante. La variabilidad de estas cifras se relaciona con la poca información que reciben la mayoría de los padres y familias sobre esta condición, además de la confusión que pueden causar sus síntomas.

Causas de los cólicos del bebé lactante

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Como mencionamos antes, los cólicos del lactante son relativamente comunes, especialmente en los primeros meses de los bebés. A pesar de esto, aún no se conocen con certeza cuáles son las causas de este trastorno. La mayoría de expertos concuerdan que los cólicos del bebé lactante son causados principalmente por problemas en el sistema gastrointestinal, inmadurez en el sistema nervioso central, además de cierta falta de comunicación y sincronización entre los padres y sus hijos.

Por otro lado, especialistas de la Asociación Española de Pediatría (AEP), afirman que muchos factores sociales y psicológicos, como el estilo de crianza, estabilidad familiar y experiencia de los padres, influyen en la incidencia de los cólicos. La experiencia parece ser un factor importante, puesto que existe cierto aumento en la ocurrencia de este síndrome en los primeros hijos de las familias.

Asimismo, el comportamiento de los padres ante algunas situaciones, como la sobre reacción y la sobre estimulación ante su llanto, pueden aumentar el riesgo de sufrir cólicos. Esto puede deberse a que durante los episodios de llanto, los bebés tragan grandes cantidades de gases que se acumulan en el estómago e intestino y pueden agravar la situación de los cólicos.

En el trabajo de Wolke y su equipo (2017), señalan también que la región geográfica, nivel educativo de las familias y tipo de alimentación, tienen un efecto sobre la incidencia de esta condición. Los bebés alimentados con biberón muestran una tendencia un poco mayor a sufrir de cólicos, pues mediante este tipo de alimentación es más probable que traguen ciertas cantidades de aire junto al alimento.

Diagnóstico de los cólicos

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Además de la poca información sobre la patogénesis u origen de esta condición, su definición y diagnóstico también resulta debatible. En algunos casos, los cólicos del bebé lactante se definen como la producción excesiva de gases y dificultad en la salida de los mismos, acompañado de contracción dolora de las paredes intestinales. En otras ocasiones, se define como el llanto excesivo e “inexplicable” de los bebés.

Wolke et al. (2017) explican que el incremento en la frecuencia e intensidad del llanto en los bebés se relaciona con un aumento de los cólicos. En general, los pediatras suelen emplear algunos criterios para diagnosticar los cólicos del bebé lactante, como la “regla de 3” y el criterio de Wessel.

Regla de 3

En la regla de 3, se considera que un bebé sufre de cólicos si presenta periodos de llanto intenso y repentino por más de 3 horas en un día, más de 3 veces por semana y que prevalece por más de 3 semanas. Sin embargo, este método puede representar problemas, pues a muchos padres se les dificulta registrar la duración de dichos episodios.

Criterio de Wessel modificado

El criterio de Wessel, que ha sido modificado en las últimas décadas, establece que si un niño presenta los episodios de llanto mencionados, por más de 3 horas diarias, al menos 3 días en una semana, puede considerarse que presenta cólicos del lactante. Este criterio es el más empleado por los médicos pediatras en la mayoría de países occidentales.

¿Cómo se curan los cólicos del bebé lactante?

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Debido a las variables asociadas con esta condición, no se han podido establecer soluciones universales para la misma. Sin embargo, la mayoría de expertos concuerdan en que se trata de un trastorno benigno y pasajero, que irá disminuyendo a medida que el sistema de nuestros bebés madura correctamente.

Por otro lado, sabemos que el llanto de nuestros bebés nos intranquiliza y puede causar mucha preocupación y malestar en la familia, a pesar de comprender que se trata de algo pasajero. Por eso es muy importante acompañar y reconfortar a nuestros pequeños durante estos episodios, brindándoles todo nuestro amor y apoyo.

Asimismo, algunas atenciones como suaves masajes circulares en el sentido del reloj sobre el área abdominal, pueden brindar cierto alivio, pues promueven la movilidad intestinal y la liberación de los gases.

defecar

Mantener un correcto agarre del pecho a la hora de comer, así como asegurarse de que nuestros pequeños están tomando todas las fases de nuestra leche (hasta que vacían el pecho), garantiza que los bebés se alimenten correctamente. Si además se atiende su hambre antes de que se encuentren muy irritados, se evita que lloren y acumulen gases en su sistema digestivo.

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Si los bebés mantienen una alimentación mixta o a base de fórmula, es necesario consultar con un experto para descartar intolerancia a algunos de los componentes de la leche comercial. Asimismo, el médico indicará si es necesario cambiar la alimentación del bebé.

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Es muy recomendable mantener a los bebés en posición vertical por unos minutos luego de comer, para ayudar a que los gases sean liberados mediante eructos. En este sentido, mantener un porteo ergonómico resulta de gran ayuda, pues además los pequeños se sienten muy seguros y tranquilos en nuestro regazo.

Finalmente, mantener la calma durante los episodios de llanto resulta fundamental, pues de esa manera seremos capaces de actuar de una manera más acertada y además transmitir tranquilidad a nuestros bebés.

 

Más información en: 

Asociación Española de Pediatría. (2020). Cólicos del lactante.

Demirel, G., Yildiz, I., Gundogdu, N. A. & Doganer, A. (2018). Factors Affecting Colic in Infants and the Applications of Mothers in Turkey. International Journal of Caring Sciences V 11(2): 1301.

Didişen, N. A., Yavuz, B., Gerçeker, G. O., Albayrak, T., Atak, M. & Başbakkal, D. Z. (2020). Infantile Colic in Infants Aged One-Six Months and the Practices of Mothers for Colic. The Journal of Pediatrics Research 2020;7(3):223-9.

Lucassen, P. (2010). Colic in Infants. BMJ Clin Evid. 2010; 2010: 0309.

Woke, D., Bilgin, A. & Samara, M. (2017). Systematic Review and Meta-Analysis: Fussing and Crying Durations and Prevalence of Colic in Infants. The Journal of Pediatrics V 18: 55-61-e4 

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