Este es un caso para tu pediatra de confianza

Querida mamá, gracias por acudir a nosotros con tu pregunta de mamá. Nos encanta que sepas que estamos acá dispuestos a ayudarte. Somos un equipo integrado por consejeras de lactancia, Biólogos, Ingenieros, especialistas en alimentación infantil, expertos en  gestión de medios digitales, y con frecuencia nos apoyamos en psicólogos y pediatras para ayudar a las mamás que acuden a nuestra consulta.

Sin embargo, existen casos en los cuales consideramos necesario que acudas con tu pediatra de confianza, y te explicamos la razón.

Existen síntomas que son muy difíciles de describir por escrito, por mensaje de texto e incluso por teléfono. Hay casos en los que simplemente el pediatra necesita observar a tu hijo, bien sea para realizar pruebas motoras, físicas, neurológicas. También para comprobar mejor la textura y aspecto de ciertos brotes en la piel. Y también están los casos de urgencias médicas, en los cuales el bebé presenta fiebre que no cede o está deshidratándose rápidamente a causa de diarreas o vómitos.

¿Cuando acudir al pediatra?

Pediatra revisando a niño

Durante el primer año de vida, es importante llevar al bebé a revisión pediatrica de «Niño sano», cada dos meses máximo. Luego de su primer cumpleaños, estas visitas pueden espaciarse a cada tres meses. Luego de su segundo cumpleaños, es posible llevarle a control con su pediatra, cada 6 meses. Al cumplir sus 5 años, un control anual es más que suficiente.

Sin embargo, existen urgencias pediátricas que ameritan una visita al pediatra de urgencias, como por ejemplo:

  • Fiebre que no cede.
  • Convulsiones.
  • Cambios drásticos en la piel.
  • Cuando las heces de tu bebé tienen un aspecto diferente: mucosidad, sangre, puntos negros o blancos, entre otros (en donde en muchos casos es necesario realizar examenes de heces).
  • Niño decaído o somnoliento sin razón válida.
  • Diarrea abundante (más de 4 deposiciones en una hora)
  • Vómitos frecuentes.
  • Dificultad para comer o tragar.
  • El niño no orina con frecuencia o llora al orinar (se podría tratar de una infección).
  • Dificultad para respirar.
  • Ingesta accidental de productos de limpieza, insecticidas, etc.
  • Un golpe fuerte, especialmente en la cabeza.
  • Que el bebé mantenga movimientos bruscos.

Cuando el problema es crónico o la situación no cambia

mamá llamando al pediatra

Cuando el problema parece ser sencillo, pero la situación no cambia por más que tomes medidas, también puedes apoyarte en tu pediatra. Por ejemplo, Si tu bebé sufre constantemente de gases molestos o de problemas estomacales y tu aplicas el método de la fase final al amamantarlo, mejoras el agarre, la posición, y el problema persiste, podría tratarse de algo más.

Otro ejemplo es cuando tu bebé tiene más de 11 meses y no se sienta, aunque no es un problema grave, es una situación en donde es recomendabble que lleves a tu bebé al pediatra a recibir una evaluación profesional presencial.

Confia en tu instinto maternal

pediatra

Por otro lado, si tu institnto de madre te dice que debes llevar a tu bebé al pediatra, aun cuando afuera las personas te dicen que es normal, no dudes en llevar a tu bebé al pediatra, escuchate a ti misma. Nosotras las mujeres, estamos dotadas de un instinto maternal que a veces nos alerta cuando algo no está bien. Asi que cuando consideres que alguno de los sintomas que tiene tu bebé no son normales y debes llevarlo al pediatra, confia en ti misma y llévalo al pediatra.

Querida mamá, acá siempre estaremos para ayudarte y apoyarte. Pero en algunos casos te diremos que vayas al pediatra, con todo nuestro amor. Porque sabemos que existen casos en los cuales no podemos ayudarte desde nuestra web, y que la mejor ayuda que podemos darte es pedirte que verifiques con un doctor que todo está bien.

Un abrazo de mamá.

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